En el quinto aniversario del violento ataque al Capitolio de EE. UU. ocurrido el 6 de enero de 2021, Washington vivió marchas, actos paralelos y agudas disputas entre legisladores sobre la memoria del hecho. Mientras simpatizantes de los asaltantes se congregaron para conmemorar a los participantes del ataque, líderes demócratas insistieron en la importancia de recordar el episodio como un intento de socavar la democracia estadounidense
WASHINGTON.— Hoy, cinco años después del asalto al Capitolio de Estados Unidos, la capital federal fue escenario de eventos y tensiones que reflejan la profunda división política que aún persiste en el país.
Grupos de simpatizantes de los asaltantes de 2021 se reunieron en Washington para marchar desde la Casa Blanca al Capitolio, honrando a figuras como Ashli Babbitt y otros que murieron en el contexto del ataque. Entre los organizadores estuvo Enrique Tarrio, exlíder de los Proud Boys, recientemente indultado por el presidente Donald Trump.
Al mismo tiempo, congresistas demócratas y defensores de la integridad electoral llevaron a cabo eventos conmemorativos en el Capitolio para denunciar los esfuerzos de algunos republicanos por minimizar la gravedad del asalto y por “redefinir” la narrativa histórica de lo ocurrido. Líderes demócratas subrayaron la importancia de recordar el ataque como una amenaza a la democracia y no como una protesta legítima.
La jornada estuvo marcada por discursos polarizados: mientras Trump y figuras afines señalaron que los participantes actuaron “patrióticamente”, legisladores demócratas advirtieron que el intento de tergiversar los hechos pone en riesgo las instituciones democráticas.