Un informe reciente de UNICEF advierte que la expansión acelerada de la inteligencia artificial en plataformas digitales está transformando la experiencia infantil, al tiempo que amplía desigualdades y plantea nuevos desafíos en educación, privacidad y desarrollo cognitivo
La presencia de la inteligencia artificial en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una realidad generalizada. De acuerdo con un nuevo informe de UNICEF, prácticamente todas las plataformas digitales utilizadas por menores —desde redes sociales hasta herramientas educativas— incorporan ya sistemas basados en IA.
El documento señala que esta integración tecnológica está modificando la manera en que los menores aprenden, se comunican y consumen información. Sin embargo, también advierte sobre una creciente brecha digital, donde el acceso a herramientas avanzadas y su uso adecuado varía significativamente entre regiones, especialmente entre países desarrollados como Estados Unidos y economías emergentes como México.
Uno de los principales focos de preocupación es la exposición a contenidos personalizados sin supervisión adecuada, lo que puede influir en la formación de hábitos, la percepción de la realidad y el desarrollo emocional. Además, el uso de algoritmos plantea riesgos en materia de privacidad, al recopilar grandes volúmenes de datos desde edades tempranas.
En el ámbito educativo, la IA ofrece oportunidades significativas, como la personalización del aprendizaje y el acceso a recursos digitales innovadores. No obstante, expertos advierten que sin una regulación clara, estas herramientas podrían profundizar desigualdades existentes en lugar de reducirlas.
El informe también subraya la necesidad urgente de que gobiernos, instituciones educativas y empresas tecnológicas establezcan marcos éticos y normativos que garanticen el uso seguro, equitativo y transparente de la inteligencia artificial en la infancia.