La Unión Europea ha dado un paso significativo en su apoyo a Ucrania al acordar la inmovilización indefinida de más de 210.000 millones de euros en activos rusos congelados, abriendo la puerta al uso de estos fondos para respaldar la economía y la defensa ucranianas. La decisión enfrenta fuertes reticencias internas, en particular de países como Hungría y Bélgica, y provocó una dura reacción de Rusia, que calificó la medida de ilegal y ha presentado acciones legales