Sus paredes albergan más de 6 mil 800 piezas que cuentan su historia con máscaras, cabelleras, figuras, revistas, fotografías y hasta un ring donde cualquiera puede subirse a vivir la experiencia

TIJUANA.- El primer y único Museo de Lucha Libre Mexicana cumplió  su noveno aniversario en Tijuana, entre recuerdos, nostalgia y personas que crecieron admirando este deporte.

El recinto, creado por Mauricio Pino, es un lugar donde la memoria de la lucha libre se observa en cada rincón. Sus paredes albergan más de 6 mil 800 piezas que cuentan su historia con máscaras, cabelleras, figuras, revistas, fotografías y hasta un ring donde cualquiera puede subirse a vivir la experiencia.

Durante la celebración hubo convivencia con luchadores que marcaron época, como Tornado Negro y Psicodélico, junto a nuevas generaciones que siguen manteniendo viva la pasión arriba del ring.

Para Miriam Pino, hija del fundador, este espacio tiene un significado muy personal, ya que creció entre máscaras y figuras que su papá coleccionaba en casa. “Siempre había algo de lucha libre en cada esquina”, recuerda. Hoy, ese amor se transformó en un museo que para ella representa unión, honor y familia.

Además, el museo ya prepara un segundo piso para exhibir más piezas y abrir un espacio dedicado a luchadores locales, quienes también forman parte de la historia de la ciudad.

Las visitantes, Alejandra y su hermana Lía aprendieron a amar la lucha libre gracias a su abuelo, viendo las transmisiones en televisión y admirando a ídolos como El Santo y Blue Demon. Para ellas, no es solo un deporte, es un lazo que conecta a su familia.

A nueve años, MULLME no solo guarda objetos: alberga emociones, historias y conexiones que unen a distintas generaciones a través de la pasión por la lucha libre.